Demolición y redistribución
Abrimos espacios y adaptamos la distribución; si hay que tocar un muro de carga, con su cálculo.
En una reforma integral lo que más falla es la coordinación entre oficios: cuando el fontanero, el electricista y el alicatador van por su cuenta, aparecen los retrasos y los sobrecostes. Nosotros los coordinamos todos bajo un único responsable de obra que te informa cada semana de en qué punto está tu piso.
Aprovechamos que está todo abierto para hacer las cosas bien donde no se ven: renovamos fontanería y electricidad por completo, mejoramos el aislamiento y resolvemos la distribución para cómo vives hoy. Trabajamos en pisos del Eixample, en fincas antiguas y en viviendas de toda el área metropolitana.
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Fontanería y electricidad completas, la base que evita problemas a los pocos años.
Con impermeabilización de húmedos y acabados cuidados.
Pavimentos, puertas y armarios a medida.
Alisado de paredes y pintura para dejarlo listo para entrar.
Tramitamos la licencia que corresponda según el alcance de la obra.
Vemos el inmueble, entendemos qué necesitas y valoramos el estado real antes de dar ningún número.
Presupuesto detallado por partidas, sin sorpresas: el precio que firmas es el que pagas.
Un único responsable coordina los oficios y te informa cada semana del avance.
Te entregamos todo terminado, limpio y con garantía por escrito de los trabajos.
El presupuesto cerrado y detallado por partidas evita el clásico sobrecoste a mitad de obra. Si tu reforma se centra en la cocina y el baño, o necesitas tocar la fachada o cambiar el suelo, lo integramos en el mismo proyecto y con un solo presupuesto. Trabajamos por toda Barcelona y su área metropolitana.
Depende sobre todo de los metros y de las calidades: no es lo mismo un piso de 60 m² que uno de 90 o 100 m², ni una calidad estándar que una alta. Por eso no damos precios cerrados por teléfono: visitamos el inmueble y te damos un presupuesto detallado por partidas, sin compromiso, en el que ves exactamente qué incluye cada euro.
Una reforma integral toca toda la vivienda: demolición, nueva distribución, fontanería y electricidad completas, baños, cocina, suelos, carpintería, pintura y acabados. Es decir, dejar el piso como nuevo de arriba abajo, no solo lo que se ve.
Según superficie y estado, una reforma integral de piso suele llevar entre uno y tres meses. En la primera visita te damos una horquilla realista y, al firmar el proyecto, un calendario con fecha de entrega.
En una reforma integral normalmente no es recomendable, porque se interviene todo a la vez (incluidos baños y cocina). Lo valoramos según el alcance; para reformas parciales sí solemos poder dejarte zonas en uso.